viernes, 30 de diciembre de 2016

La fotógrafa y la playa nudista

-¡Perdonad! ¿puedo pediros algo?



Estábamos asustados, era la primera vez que íbamos a una playa nudista y nos habíamos resguardado tras unas rocas, para estar un poco a resguardo de las miradas.



De hecho desde que llegamos a Ibiza E. me había insistido mucho en ir a una playa nudista, de modo que habíamos alquilado una vespa con mi recientemente sacado permiso de moto, cuando eres joven casi todas las cosas son la primera vez, justo lo contrario de cuando estás en el ocaso de tu vida, en que cada experiencia puede ser la última, de modo que nos dirigimos a Santa Margarita justo en el norte, técnicamente era nuestra segunda cita desde que nos conocimos por primera vez en Barcelona y la segunda que yo iba a una playa nudista, lo cuál añadía un cierto morbo en aquel trayecto por carreteras estrechas atravesando la isla, saber que íbamos a vernos totalmente desnudos, por exigencias del 'guión', me alegraba el día, de modo que pulse esa especie de bocina ridícula que tienen las vespas y ella atrapó mi pene por detrás y apretó mientras reía.

- ¡Pito por pito!, tu tocas el pito a la moto pues yo también tengo derecho.



Y así hicimos el recorrido, riendo y tocando ese zumbido, al llegar

a la playa solo había 2 parejas, unos estaban bañándose en el mar

y los otros tomaban el sol, de modo que nos fuimos desnudando hasta quedarnos en ropa interior, me excitaba su forma de mirarme, esperando que me bajase el slip, yo también la miraba a ella, sus tetas son muy pequeñas, redondas pero coronadas por unos  pezones grandes, muy oscuros que estaban totalmente enhiestos, me dieron ganas de tocarlos, pero esta visión hizo que mi pene quedase erotizado por lo que al sacarlo de su alojamiento, pareció como si de un muelle se tratase y quedó a la vista bastante imponente, noté como ella tragó saliva y se bajó sus braguitas blancas, sin perder de vista mi pene que casi la reverenciaba como un junco obediente.



Y esta situación casi mágica se vio interrumpida por la pregunta de esta chica de pelo muy negro y corto, lo que resaltaba sus grandes ojos inquisidores, con una sonrisa preciosa y que llevaba una réflex al cuello, un pequeño trípode en la mano izquierda y un bikini muy moderado de color negro.



-Tu dirás.

-Es que me encanta la fotografía, y me gustaría hacer unas fotos de vuestro cuerpo, aprovechando esta cala tan hermosa, me estaba fijando en esa cabellera afro y ahora con el contraste de tus ojos verdes, tan grandes, creo que tu novia tiene mucha fotogenia, si no os parece mal me gustaría plasmarla en unas fotos, las iba a robar con el teleobjetivo, pero prefiero ser honesta y de paso sugeriros unas poses.



Nos miramos y nos pusimos a reír, primera vez que posábamos juntos para alguien, después de esos halagos quién iba a negarse, de modo que E. (todas estas movidas le encantaban), empezó a posar, la verdad es que con la luz existente en aquella playa, entre las rocas y el contraste con el Mediterráneo los planos quedaban maravillosos, su pelo era el típico afroamericano, ensortijado, negro como el azabache que surgía de su cabeza y parecía no tener fin, por lo que en contraste con la luz sobre sus ojos verdes con el sol, parecía que tuvieran vida propia. Al cabo de varias fotos y una media hora la chica que se llamaba Emma se despidió. 



Se fue con su amiga a unos 80 metros y nosotros seguimos hablando y bañándonos en el mar, el problema es que para meterse en el mismo había que tirarse desde unas rocas y luego salir escalar un poco, lo cuál era bastante fastidioso por el musgo resbaladizo y las piedras un poco afiladas, de modo no era cuestión de entrar y salir, había que permanecer en el agua bastante rato, una de las veces me quedé mas rato en el agua mientras ella disfrutaba tomando el sol, buceando y cogiendo mejillones.

Al salir, mientras gateaba para alcanzar la orilla, apareció la fotógrafa con la reflex y el trípode, pero esta vez estaba desnuda de cintura para arriba, ocupó el poco espacio libre en mi trayectoria, empezó a sacar fotos de nuevo.

- ¿No te importa no?

Se acercó a pedirme permiso de nuevo y me pidió algunas poses mientras se alejaba y se acercaba para ir encuadrando.


-¿Puedo hacerme una foto contigo?

-¡Claro! ¡Ni que fuera famoso!



Buscó el encuadre, configuró la cámara para lanzar las fotos, se quitó la parte inferior del bikini y corrió dando ridículos saltos entre las rocas para abrazarse al pecho y sonreír ante la cámara, lo que yo no contaba es que con tanto trajín me estaba excitando, me hacía sentír incómodo pues cuando uno está desnudo, hay cosas que no se pueden disimular.



Esto la divertía, cada viaje a la cámara con saltitos entre las rocas me estaba poniendo a 1.000 y ella provocaba poses mas íntimas, colocando la mano abierta tocando el muslo, abrazándose o haciendo que yo pasara mi mano por sus caderas desnudas.



Lo siguiente de esta historia fue una cabeza llena de pelo afro y ojos verdes furibundos apareciendo entre las rocas, se fue la concentración de repente. Algo debió olerse la fotógrafa que salió pitando de allí.



-¿Pero se puede saber que estabas haciendo tú ahora con esa tía?



E. Se fue con la vespa, con la ropa y con mi dignidad, ahí descubrí por primera vez que ella tenía un carácter bastante fuerte, mientras me quedé solo en aquella maldita playa.
La fotógrafa me dio la tarjeta de su estudio en una localidad cercana en Barcelona pero preferí no ir nunca a recoger las fotos, aunque me pregunto cuál sería el destino final de las mismas ...













sábado, 24 de diciembre de 2016

Lluvia Dorada y Tramontana

Subimos por el sendero escarpado hasta el monasterio de San Pedro, mientras las rachas de viento de la Tramontana azotaban implacables, la vista era espectacular, en un recodo le dije.



-Espérame un momento, voy a hacer algo que no puedes hacer por mi, E. sonrió maliciosamente.



-¿Seguro que no? 



Me aparté unos metros a un sitio resguardado de la vista del sendero, ya no podía aguantar mas, desabroché la bragueta, apunté distraído a unos matorrales, en pleno proceso de micción, desde atrás unas manos atraparon el pene, ella se había acoplado por detrás y ahora tenia mi miembro en sus manos.



-¡¡Vaaaa!! ¡Dejame probar! No seas carca, siempre he querido ver como va esta manguerita.

-¡No!, ¡para, para!



Y empezó a apuntar a la derecha a la izquierda, pero con el forcejeo se bajó la piel con lo cuál el chorrito perfectamente controlado se convirtió en un aspersor sin ningún tipo de control, al girarme para evitar males mayores, una racha fortísima de viento de frente nos inundó, en una de las situaciones mas violentas que jamás he vivido, la chica a la que apenas conocía estaba totalmente empapada por una lluvia dorada totalmente incontrolada.

Se hizo un silencio muy tenso en el que solo se podía oír el ulular del viento y pensé que esto era el final de una bonita historia. No podía ni mirarle, su vestido, su cara y su pelo totalmente lleno de gotitas doradas que colgaban alegremente y aún peor me imaginaba la mía. No había podido parar de mear y el resultado había sido catastrófico.



-Igualito que la lluvia dorada de Dánae



Rompió el silencio y afortunadamente su sonrisa se abrió paso entre las gotitas doradas.  



-Si ahora entiendo lo que le pasó a Zeus.¿Te imaginas a Tiziano excitándose mientras pintaba a Dánae?

Dije yo para romper el hielo.



-No, la verdad es que me resulta muy lejano. Y no creo que se hubiera meado encima de la modelo para pintar su obra.



Una sonrisa muy dulce, apareció por fin bajando la mirada y la voz como un tanto azorada.



-No te preocupes la culpa ha sido mía.



E. ahora me mostró otra faceta, su lado menos frío, se sacó las gafas y alargó los brazos como un gato desemperezándose, sentí un cosquilleo muy dentro de mí. 

El escote del fino jersey totalmente húmedo se ladeó un tanto, resbalando, dejándola con un hombro de piel muy blanca, casi como el del cuadro aquel que ella describió tan intensamente.



-Me ha excitado lo que nos ha pasado y me has hecho abrir los ojos sobre un detalle fascinante sobre el cuadro de Tiziano, acerca de Dánae. ¿Conoces la historia?



-Pues no.

-Es que para comprender el detalle que acabo de descubrir, necesitas saberla. Lo importante es que la lluvia dorada que cae sobre el sexo de la Dánae (en griego Δανάη, “sedienta”)



Zeus estaba loco por ella. Al ser un Dios poderoso, hubiese podido raptarla sin ningún problema, pero quería mantener el secreto, evitando que se enterara su esposa Hera.



Todo ocurrió en una noche estrellada...Dánae yacía desnuda en su lecho, mientras soñaba con la ansiada libertad, cuando apareció Zeus a través de una rendija e inmediatamente se transformó en una suavísima lluvia dorada, se transformó en su propio semen, que cayó sobre la doncella.



Así, gota a gota, entró Zeus en el cuerpo desnudo y asustado de Dánae, patidifusa ante tan importante visita. Aquellas gotas doradas, cual cálido, perfumado, luminoso y vibrante abrazo, lograron el lascivo propósito del dios, la posesión de la hembra, y, de paso, introdujeron en el impúdico vientre femenino la semillita de una nueva vida: la del futuro héroe Perseo.



-Interesante historia, fascinante.



Bajamos al pueblo y al entrar en el bar nos miraron de arriba a abajo, de modo que disimuladamente entramos en el lavabo para adecentarnos un poco.  



Pedimos unas cervezas y unos pequeños bocadillos que nos cobraron por adelantado, supongo que por nuestro aspecto, estaban deliciosos, mientras hablábamos, mordisqueábamos y dabamos pequeños tragos, disfrutando de aquella conversación.



-Resulta que hoy gracias a ti he descubierto algo nuevo... es que…verás, (Se notaba que tenía ganas de contarlo y se atropellaba a si misma al hablar, estaba visiblemente emocionada).



-La diosa está tumbada así ¿no? Preparada para recibir la lluvia dorada.



E. atrae hacía si otra de las pequeñas sillas de madera, se recuesta entre las dos sillas imitando la postura de Dánae. Yo busco la imágen en el móvil y asiento con la cabeza.











-Pues bien, una de sus piernas tapa la mano, y por la situación del brazo suponemos que reposa en la ingle. Pero si te fijas, esa mano se ve, pero está muy borrosa.

Dice ella colocándosela por debajo del envés del muslo.



-Ahí viene lo bueno, te das cuenta que ésta aprieta los dedos contra la carne como si quisiera abrirse más de lo que puede y deseara empujar ¿Lo ves? Mira así !!



E. estaba eufórica, abre ahora sus piernas y aprieta los dedos contra la tela del pantalón. Al punto, se deja caer sobre la silla, toma la otra silla la acerca y se queda tumbada y da unos casi imperceptibles golpes de cadera al aire.



Había adoptado a la perfección la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los tejanos y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la cerveza y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. E. aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.



Pasan unos segundos y se incorpora, se sienta recta como guardando la compostura y se coloca el escote del jersey, que inmediatamente se precipita hombro abajo.

Yo estaba alucinando, me ajusté las gafas, no podía dejar de mirarla, me estaba imaginando a la Dánae en la época actual, en una cafetería bajo una lluvia dorada, y un hombro desnudo al aire libre, al ver que la miraba tan intensamente ella bajó la suya.



-Ven, siéntate más cerca y le acerqué una silla a mi lado



E. dudó unos momentos concentrada en los dibujos de las vetas del mármol de la mesa, de repente soltó:



-¿ Y por qué no?



Vuelve a sonreír, se levanta y en lugar de sentarse en la silla que le había preparado, se sienta sobre mi muslo, dándome la espalda, casi de un salto, apoyándose sobre mi pecho, estaba ahí en mi regazo, dejando su peso en mi pierna y aguantando con la punta de los pies en el suelo.



Instintivamente me acerco a su cuello y lo huelo, mejor no entrar en detalles acerca de su olor pero puedo sentir su calor a través de su amplio escote un olor a lavanda y excitación que surgía de su interior......



En este preciso momento el dueño del bar se acerca hacia nosotros, bajando la voz nos dice,



- ¿Os importa salir de aquí? Esto es un bar familiar y no quiero líos.








martes, 20 de diciembre de 2016

Noche de Carnavales

Mientras me miraba a los ojos y sonreía me entregó un paquete de ropa perfectamente doblada una chaqueta oscura una camisa blanca una corbata y unos pantalones con raya.



- Te espero a las 8, pasa por casa a recogerme.



Me probé el traje me quedaba algo grande, había conocido a M. hacía 2 semanas y habíamos quedado en acudir a una fiesta de Carnaval que se celebraba en la carpa que habían montado en un pueblo cercano, yo no tenía disfraz y estaba allí por trabajo por lo que M. se ofreció a conseguirme uno, luego me enteré que era el traje de boda de su padre.



A las 8, estaba puntual en la puerta de su casa, iba con un maillot de ballet blanco con el tutu correspondiente que se lo pegaba sobre las piernas que largas y sinuosas asomaban tras un abrigo 'tres cuartos' de tela gruesa y de color azul oscuro, hacía bastante frío.



Al comprar el tique de entrada se podía coger una botella de champagne bien fría, cogimos una. 

M. estaba radiante, era una mujer de pelo rizado rojo, sus ojos grandes y preguntones, labios rojos anchos y carnosos resaltaban con su tez blanca llena de pecas, el labio superior era ligeramente mas grueso que el inferior, ese exotismo me fascinaba, una mujer delgada pero con curvas y muy alta, siempre le decía que parecía un 'Kasperle' y eso la enfurecía.



Estaba totalmente loco por esa chica, la música en lata dejó paso a una 'charanga', al empezar el baile le cogí por primera vez las manos y ella apretó mis dedos, había dejado el abrigo en el coche y por lo tanto de vez en cuando se abrazaba para recibir un poco de calor, a medida que la fiesta avanzaba, el baile se fue volviendo mas intenso y al final acabamos dando pasos acelerando por los laterales como si fuéramos a despegar por la pista que se nos quedaba pequeña.









Entre los efectos del champagne, la música y la química existente, la gente alrededor fue desapareciendo y solo me quedaba aquella cara tan exótica que me miraba intensamente, esta vez sin sonrisas, en un momento cuando llevábamos una hora dando vueltas, abrazándonos y dando la 'nota', me abrazó fuerte y dijo:



- Te quiero

- Yo también te quiero, desde el primer día que te vi



Y nos dimos un beso en la boca, por fin esa boca se acercó a mi cara, saborear aquellos labios llenos de champagne me llevó a otro mundo, pedimos otra botella y seguimos bailando, M. tenía unos pechos redondos pequeños con unos pezones muy oscuros, en una esquina ya fuera del recinto estiré de su maillot hacia abajo y los acaricié, primero uno y luego el otro, dio un respingo y me miró esta vez mas intensamente, pero no hizo nada para rebelarse, al contrario, me abrazó con fuerza y cada vez que rozaba su pezón me correspondía con pequeños e irracionales espasmos.



Pasamos horas en el coche, charlando apaciblemente, viendo amanecer y con leves caricias y besos, hasta que decidimos volver.



No se porqué esta escena se quedó grabada en mi mente, quizás porqué no se bailar y ella tampoco, puesto que nunca mas fuimos a un baile de pueblo, quizás dejamos muy alto el listón aquel día......



domingo, 18 de diciembre de 2016

Iniciación

Lo que no esperaba era aquel desenlace.... 

Mientras ella recogía mi ramo de rosas rojas y la botella de cava al presentarme en su apartamento, me entregó dos guantes azules de boxing al tiempo que me dedicaba una sonrisa un tanto quebrada, creo que algo iba mal, el intercambio de regalos era algo incoherente, ¿se estaba burlando de mi?



-¿No cenamos primero?



-Para nada, tenemos que hacerlo con el estómago vacío. ¿no querrás vomitar durante el acto no?



Bueno, pensé que aquella era una forma de plantearse la cita al mas alto nivel, desde luego era una forma eufemística de planteárselo, pero no cenar primero lo vi un poco raro, pero poco a poco fui agradeciendo la decisión....



-Bueno pues vayamos a la acción entonces.



-Pero ¿Vas a hacerlo con esa camisa y ese pantalón de pinzas?. Toma aquí tienes un pantalón corto, tu irás de azul si te parece bien. 



Me sorprendió tanta organización para montar un trío, para evitar malentendidos cada uno llevaría un pantalon de un color, me pareció buena idea, mientras ella se fue despojando poco a poco de su ropa, llevaba unas deportivas y se quedó en top-less con un pantalon elástico igual que el mio pero de color rojo, sus hermosos senos destacaban entre las curvas de sus caderas y se movían sugestivamente, esta visión fue eliminando mis consideraciones.





Detecté en su cara una muestra de compasión mientras se encintaba sus guantes de boxing rojos, la verdad es que la imagen era muy erótica, de modo que decidí seguir el juego y me puse el dichoso pantaloncito azul y los guantes, la verdad es que hacer el amor con guantes de boxeo se me hacía un poco difícil de entender, quizás sería una fantasía de la chica. ¿Qué vamos a hacerle? 





Tampoco di demasiada importancia a que el salón estuviera curiosamente despejado, los muebles arrinconados en las paredes y la lampara parecía tener mas luz de la necesaria.



-¡Anda, pégame !



-¡ Pero que dices!¡Ni hablar! me dijiste que esto sería un trío. No quiero hacerte daño.



-¿Un trio?



Se rio misteriosamente y empezó a darme miedo.



-¡Tu mismo! ¡Pero te aseguro que es un trio!



En aquel momento se abrió una puerta y apareció su amiga, su estatura rozaba el 1,80 y estaba semidesnuda con el short rojo, pero sus brazos y abdominales marcados denotaban que era deportista.



-¡Venga dale ya, que me aburro! ¡Que empiece el trio de una vez!



Entonces empezaron a caerme golpes de todas partes, y cada vez que me quejaba, interpretaban que me lo estaba pasando bien y me arreaban mas, intenté defenderme pero aún fue peor porque era como si admitiese mi placer por aquella situación. Lo único que podía hacer era colocar los guantes bien delante para que no me dieran mas en la cara.







Mi morbo se vino abajo de golpe.



La próxima vez creo que interpretaré mejor las propuestas acerca de un trío y quizás busque en internet eso de 'BDSM', la chica era muy guapa y quizás por eso no di importancia a no se que dijo de 'BDSM', el caso es que yo esperaba el goce peculiar en un misterioso trance masoquista por una vara inofensiva y unos pequeños azotes y por eso le seguí la corriente, ahora esto se había transformado en un azote en toda regla a máximo rendimiento como un remero en plena competición, sobre todo por parte de la amiga musculosa que amenazaban con levantarme del sofá y del sofá del suelo, en el que me había refugiado con un cojín en la cara por lo que apenas se me oían los gritos de clemencia mientras la serie de golpes rítmicos se iban aplacando lentamente junto con mi integridad física.



-¿Sabes? Eres muy poco divertido, das muy poco juego.



-Si ya me he dado cuenta.






BDSM es un término creado para abarcar un grupo de prácticas y fantasías eróticas. Se trata de una sigla que combina las siglas resultantes de Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo. Abarca, por tanto, a una serie de prácticas y aficiones sexuales relacionadas entre sí

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Despertar inoportuno de un sueño








En ese preciso e inoportuno momento desperté en


mi cama, sorprendido, sudando con la extraña y agradable sensación del falo totalmente hinchado.





Me levanté y me dirigí al baño tratando de recordar


qué había estado soñando sin conseguirlo, entonces percibí un aroma peculiar y breves brotes de mi sueño aparecieron


y noté que estaba cubierto con un líquido algo viscoso, el cual estaba seguro de que no era mi leche.





Decidí probarlo y sabía dulce, extrañamente me pareció reconocer


ese aroma y sabor, aunque no sabía con certeza a qué me recordaba.





Notaba un cansancio fuera de lo normal y la espalda me ardía, me acerqué al espejo y me giré para ver mi espalda, estaba completamente arañada.





No se muy bien como empezó mi sueño ni cuando me quedé dormido, solo que el ordenador estaba encendido y había inaugurado un nuevo blog:





' Delicias Oníricas'





Estaba cansado y lo deje a medias, a ver si algún sueño podía inspirarme, cuando me acosté fijé la vista en el techo con la imaginación alterada de lo que había escrito y apagué la luz ignoro si pasaron horas o minutos pero aparecí en un dormitorio de una hermosa mujer.





Quise acercarme para observarla mejor aprovechando su sueño
pero en ese momento sonó el despertador y me quedé horrorizado, entonces ella salió de su sueño. Apagó el despertador y manteniendo los ojos cerrados se estiró sobre la cama para desperezarse tensando su cuerpo como si fuera una gata. 





Yo temía su reacción cuando abriera los ojos y me descubriese allí, pero cuando lo hizo pareció no verme, pese a que me encontraba a apenas dos metros de ella. Me moví para acercarme y nada ¡era invisible!¿Cómo diablos podía ser? 


El realismo de las sensaciones visuales que estaba teniendo me hacía ignorar que se trataba de un sueño.



En ese momento ella empezó a levantarse, observé cómo retiraba las sabanas, cómo descubría su figura desnuda, la opalina palidez de su piel. Estiró los brazos y pude ver la perfección de sus pechos alzándose al unísono junto con sus brazos. Después se sentó


en el borde de la cama dejándome ver sus hermosas piernas torneadas.
Estaba excitada sus pezones totalmente enhiestos se levantó y comenzó a moverse nerviosa por la habitación, con lo que por fin pude contemplar a mi diosa en toda su plenitud, sus
caderas hacían un perfecto juego con su redondos pechos, su espalda de línea perfecta dividida en su parte inferior por la redondez de las nalgas separadas por una rajita central, tenía un culito venerable .



Aprovechando mi invisibilidad la


espié siguiendo su rutina matinal, cómo se dirigía
a la cocina, cómo sacaba una botella de zumo del frigorífico
y la acercaba a su boca. Reparé en la carnosidad de sus labios e
imaginé lo que serían capaces de hacer, Luego la seguí
sigiloso en su camino hasta el baño, y su andar felino, contorneando suavemente las caderas y las nalgas a cada paso, desencadenó en mí una erección instantánea. Una vez allí,
abrió los grifos de la ducha y entró cuando el agua empezaba
a despedir vapor. El agua se deslizaba por su cabello, por su cuello, por sus pechos, envolviéndolos y cayendo en cascada desde sus pezones.
Recorría su torso descendiendo hasta su ombligo, donde se metía
como si hubiera cobrado vida propia y excitada por el cuerpo que estaba acariciando buscara penetrar en todos sus rincones.





Luego volvió a la cama y entornó los ojos, noté que a medida que el sueño se apoderaba de ella se desvanecía, lo comprendí todo yo era parte de su sueño como ella lo era del mio......